Invocación

En esta intimidad que tenemos con el Señor, te pedimos que soples Dios Espíritu Santo, en nuestra alma, para que a pesar de nuestras limitaciones podamos escuchar la voz de Jesús, y seguirle.

Del santo evangelio según san Juan (10,27-30).

En aquel tiempo, dijo Jesús: «Mis ovejas escuchan mi voz, y yo las conozco, y ellas me siguen, y yo les doy la vida eterna; no perecerán para siempre, y nadie las arrebatará de mi mano. Mi Padre, que me las ha dado, supera a todos, y nadie puede arrebatarlas de la mano del Padre. Yo y el Padre somos uno».

Palabra del Señor

Meditación

En estos cuatro versículos se encuentra todo el mensaje de Jesús, Él nos llama a participar en su relación con el Padre, y ésta es la vida eterna.

Jesús quiere establecer con sus amigos una relación que sea el reflejo de aquella que Él mismo tiene con el Padre: una relación de pertenencia recíproca en la confianza plena, en la íntima comunión. Para expresar este entendimiento profundo, esta relación de amistad Jesús utiliza la imagen del pastor con sus ovejas: él las llama y ellas reconocen su voz, responden a su llamado y lo siguen.

El misterio de la voz es sugestivo: desde el vientre de nuestra madre aprendemos a reconocer su voz y aquella del papá; por el tono de una voz percibimos el amor o el desprecio, el afecto o la frialdad. ¡La voz de Jesús es única! Si aprendemos a distinguirla, Él nos guía por el camino de la vida, un camino que supera también el abismo de la muerte.

Pero a un cierto punto Jesús dice, refiriéndose a sus ovejas: «Mi Padre, que me las ha dado…». Esto es muy importante: si me siento atraído por Jesús, si su voz calienta mi corazón, es gracias a Dios Padre, que ha puesto dentro de mí el deseo del amor, de la verdad, de la vida, de la belleza… ¡Y Jesús es todo esto en plenitud!

Contemplación

A veces racionalizamos demasiado la fe y corremos el riesgo de perder la percepción del timbre de esa voz, de la voz de Jesús. Para él, no somos nunca extraños, sino amigos y hermanos. Existe el riesgo de estar distraído por el sonido de otras voces, por eso hoy estamos invitados a no dejarnos distraer por las falsas sabidurías de este mundo, sino a seguir a Jesús Resucitado, como única guía segura que da sentido a nuestra vida.

Acción

Gracias Señor, por este encuentro a la luz de tu Palabra. Gracias, porque se que debo responder al proyecto del Reino, al escuchar tu voz, que me invita a seguirte, pero quizás no daba cuenta de que eres tú. Que tú palabra la haga vida, en mi vida, amén.

 

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