El Oliver del Conde es una colina desde donde se puede contemplar, sobre todo de noche, una panorámica parcial de la gran Ciudad de México. Al ir creciendo la capital tan rápidamente, se fraccionaron los terrenos de esta Colonia y en poco tiempo, unos cinco años, se vendieron todas las parcelas. Las construcciones siguen un ritmo muy rápido.

La fundación de esta Casa fue verdaderamente providencial. A raíz del I Congreso Nacional de las Damas de la Caridad (1957), la Presidenta Nacional y el Visitador Alduán andaban buscando por diversas Colonias obreras terrenos para construir obras de caridad que pudieran beneficiarlas y en esta zona de la ciudad encontraron varios sitios muy a propósito para lo que intentaban.

El 9 de Junio de 1958, a las 6 de la tarde, una multitud con bandas, cohetes y cánticos acompañó a los Padres en su entrada, primero en Santa Cecilia y después en Nuestra Señora del Sagrado Corazón. El Visitador hizo la presentación del P. Prol Gómez, como encargado de la Iglesia.

La mayor parte de los habitantes de esta Colonia fueron obreros del ramo de la construcción venidos de Michoacán y Jalisco principalmente, pero muy descuidados en las prácticas religiosas, no tanto por culpa de ellos cuento por la escasez de clero para atender a tanta gente.

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